NOCHE DE PREMIACIÓN EN LA 28.ª MUESTRA INTERNACIONAL DOCUMENTAL DE BOGOTÁ 

La 28.ª Muestra Internacional Documental de Bogotá (MIDBO) reconoció a las producciones más destacadas de sus cuatro competencias nacionales e iberoamericanas, con cuatro películas ganadoras y seis menciones de honor que reflejan la diversidad de miradas, lenguajes y propuestas del cine de lo real. Historias sobre las memorias, la resiliencia ante el conflicto armado, los aprendizajes del pasado, las búsquedas de futuro, las luchas sociales y las reflexiones íntimas hacen parte de las obras reconocidas en esta edición, que reunió 120 películas de 40 países. Los premios destacan el trabajo de realizadores que, desde distintas formas de creación documental, exploran las realidades de sus territorios y proponen nuevas maneras de narrarlas.

En la Competencia Nacional de Largometraje Documental, el premio fue otorgado a El hogar fue sepultado en esa tierra que nunca pudimos encontrar (Colombia, 2026), de Deimer Quintero Vertel. La obra propone un viaje por los recuerdos del director sobre su propia familia que intenta regresar a su hogar después de que la guerra transformara su territorio, entrelazando la memoria, los afectos, los sonidos y los elementos fantásticos. La mención de honor fue para Relicto (Colombia, 2026), de Guillermo Quintero, que sigue la búsqueda de Sixto Muñoz, conocido como el último representante del pueblo tinigua, en un recorrido por la Amazonía colombiana. El jurado de esta categoría estuvo integrado por Sara Trejos (periodista), Tatiana Mazú (realizadora documental y docente Argentina) y Sebastián Wiedemann (cineasta, artista e investigador  canadiense).

Por su parte, la Competencia Nacional de Cortometraje Documental reconoció como ganadora a No menguará el fuego de esta luna (Colombia, 2025), de Sebastián Pérez. A través de imágenes de archivo, la película reconstruye la memoria de Soraya Cataño, asesinada en Medellín en 1991, y establece un diálogo entre el pasado y el presente alrededor de la violencia, el arte y la resistencia. La primera mención de honor fue para Un río de aguas profundas y luminosas (Colombia, 2026), de Andrés Dávila, que recupera el legado del investigador indígena Pedro Juajibioy y la transmisión de los conocimientos botánicos entre generaciones en el Putumayo. La segunda mención de honor fue otorgada a Geografía espectral (Colombia, 2026), de Manuel Mateo Gómez. La selección de los reconocimientos estuvo a cargo de Marc Serpa (distribuidor cinematográfico), Luz Adriana Quigua (cineasta y gestora cultural) y Felipe Colmenares (cineasta y archivista).

En la Competencia Iberoamericana de Largometraje Documental, Cuba y la noche (España, Cuba y Colombia, 2026), de Sergio Fernández Borrás, recibió el premio principal. Construido a partir de materiales de archivo y registros de teléfonos móviles, el documental aborda las experiencias de un grupo de artistas cubanos que utilizaron el arte y las redes sociales como herramientas de expresión y resistencia durante las protestas y movilizaciones de 2020 y 2021. La mención de honor fue para Hombres perdidos (Costa Rica y Guatemala, 2026), de Andrés Madrigal Alvarado, una exploración íntima de la memoria familiar, la identidad y la diversidad sexual a partir de la historia del abuelo del realizador. El jurado en esta categoría estuvo conformado por Samuel Moreno (director y productor), José Luis Aparicio (cineasta cubano) y Catalina Emperatriz Fonseca Romero (cineasta y sonidista).

La Competencia Iberoamericana de Cortometraje Documental premió a Agua fría (Chile, 2025), de Meme Cabello y Antonia Martínez Valls, una película que, desde la mirada de dos niños atravesados por la migración, explora la amistad, el desarraigo y la búsqueda de pertenencia a través del juego y la imaginación. En esta categoría se otorgaron dos menciones de honor: la primera a Fiesta de aborto – Abortion Party (España, 2025), de Julia Mellen, que aborda la autonomía reproductiva y las relaciones sociales desde una propuesta experimental; y la segunda a Los arcos dorados de Olinda – Os Arcos Dourados de Olinda (Brasil, 2025), de Douglas Henrique, que recupera, mediante archivos y humor, un episodio de resistencia política y cultural en la ciudad brasileña de Olinda. El jurado estuvo integrado por Lorena García (investigadora y cineasta), Diana Prada [ gestora cultural] y Gabriela Cubillos (realizadora y productora audiovisual).

A estos reconocimientos se suma el Premio Quijote, otorgado por la Federación Internacional de Cineclubes (FICC), para Gestos para romper una imagen (Perú, 2026), de Mayra Villavicencio Príncipe.  También concedió una mención de honor a La taquigrafista (Argentina, 2026), de Azul Aizenberg. El jurado estuvo integrado por Emmanuel Jaramillo (cineclubista y productor audiovisual del Cineclub Imagen Viajera), Edison González (cineclubista y cineasta del Cineclub La Chimenea) y Adriel Esteban Matos (director de cine y cineclubista de la Federación Internacional de Cineclubes).

También se entregaron reconocimientos a proyectos participantes del VII Laboratorio de Montaje Documental – Corte Final ECCA, orientados a fortalecer sus procesos de postproducción y circulación. El Premio Futuro Digital fue otorgado a La guerra del olvido, dirigido por Nicolás Gutiérrez López. El Premio Medusa Films fue para LOKUMBIA, de Rolando Angarita. Por su parte, Un Planeta Así, de Juan Camilo Olmos, obtuvo el Premio Alt Content, y el reconocimiento del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI). Adicionalmente, el Premio AT Medios fue otorgado a No menguará el fuego de esta luna (Colombia, 2025), de Sebastián Pérez y el Premio UNITEC estuvo dirigido a los colectivos CREA de IDARTES, que recibirán talleres de postproducción de color y sonido como parte de sus procesos de formación y creación audiovisual.

Con estos reconocimientos, la MIDBO reafirma su compromiso con la circulación, la creación y la visibilidad del cine documental crítico,  colombiano y latinoamericano, así como con el encuentro entre realizadores y públicos. Aunque la programación principal de exhibición cinematográfica concluye el 4 de noviembre, el público todavía podrá disfrutar de Documental Expandido, que permanecerá en la Sala E de la Cinemateca de Bogotá hasta el 16 de noviembre. Bajo el concepto El sonido de lo real, esta propuesta reúne cuatro obras instalativas que exploran las relaciones entre imagen, archivo, memoria y creación sonora, invitando a descubrir otras maneras de experimentar el documental más allá de la pantalla.

La programación completa puede consultarse en www.midbo.co.

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